lunes, 14 de noviembre de 2011

Godoy, una visión particular, Capítulo 2


Primeros años.

D. Manuel Domingo Francisco Godoy Álvarez de Faria nació en la calle Santa Lucía de Badajoz el 12 de mayo de 1767, hijo de José Godoy y Sánchez de los Ríos, y de doña María Antonia Justa Álvarez de Faria y Sánchez Zarzosa. El padre de D. Manuel era coronel del ejército, regidor perpetuo de Badajoz y alcalde de Santa Hermandad por el estamento nobiliario en 1768, 1778, 1779 y 1786, y su madre, era de origen portugués pero nacida igualmente en Badajoz. Ambos pertenecían a la nobleza de provincias, aunque venida a menos, lo que les permitía el acceso a cargos que sólo los nobles podían ocupar en aquellos tiempos. Así, por ejemplo, cabe destacar que varios antepasados de Godoy pertenecieron a las Ordenes Militares de Santiago y Calatrava, igual que el mismo y dos de sus hermanos (uno de ellos fue maestre de ambas). Para el ingreso en las mismas se requería probar nobleza no interrumpida en ocho grados.

El joven D. Manuel recibió una educación esmerada, adquiriendo conocimientos de matemáticas, humanidades y filosofía, así como instrucción en esgrima y equitación, siendo estos últimos conocimientos imprescindibles para poder ejercer cualquier puesto en la carrera militar.



D. Manuel Godoy




Al cumplir los 17 años, en 1784, fue enviado a la corte de Carlos III, donde ingresó en la Guardia de Corps, donde ya estaba su hermano mayor Luis.

El accidente que le cambió la vida

Tal y como cuenta su propio hermano: Manuel, en el camino de La Granja a Segovia, tuvo una caída del caballo que montaba. Lleno de coraje lo dominó y volvió a cabalgarlo. Como iba en la escolta de la Serenísima Princesa de Asturias, tanto esta como el Príncipe se han interesado vivamente por lo ocurrido.

Dado que D. Manuel estaba dotado de una conversación amena y un trato seductor se fue granjeando la simpatía y amistad de los Príncipes de Asturias, María Luisa y Carlos en 1788 cuando fueron presentados oficialmente.

   D. Carlos IV en su juventud                                                                    Dª. María Luisa de Parma 1789



















Hay autores que aseguran que tras el accidente D. Manuel y Dª. María Luisa fueron amantes, pero no hay pruebas de ello, aunque es cierto que Dª. María Luisa fue infiel a su marido en numerosas ocasiones. Por ejemplo se sabe que sí fue amante del hermano de D. Manuel, lo cual supuso que el rey Carlos III lo desterrara de la corte.
Lo que se puede desprender de este echo es que se granjearon una amistad mutua los príncipes de Asturias y el futuro valido y que tanto el fruto de esta amistad, como sus dotes como adulador y el carisma de D. Manuel, provocaron el inicio de una carrera vertiginosa. Lo que no se puede asegurar es que fuera ascendido por ser amante de la reina, pues de ser así, más de media corte madrileña habría tenido el mismo ascenso. Por tanto el ser, o no, amante de la reina es irrelevante para ver en ello la única razón de su ascenso.


Hasta ahora hemos visto lo que podría ser la vida de cualquier noble de su época; a partir de ahora veremos la vertiginosa ascensión hasta convertirse en el hombre más poderoso del reino y cómo fue enmarañándose la situación, las decisiones que tomó y las consecuencias de las mismas, hasta convertirse en el hombre más odiado de España. Pero eso será en siguientes capítulos.


Fuentes consultadas para el presente capítulo: WIKIPEDIA, ARTEHISTORIA.COM y Boadillla.com/pages/godoy.htm