jueves, 29 de enero de 2015

ALESIA, el final de Vercingetorix

Hola a todos

Siguiendo con Roma y Julio César, hoy iba a hablar de la aplastante victoria de Roma sobre la Galia, escenificada en la batalla de Alesia (septiembre de 52 a.C)



La batalla (o sitio) de Alesia es una muestra de cómo César aprendió rápidamente de los errores cometidos anteriormente, así como todo el potencial de un buen ejército, bien preparado y mejor disciplinado, que luchando en condiciones muy desfavorables se obtuvo una victoria que supuso el total sometimiento de la Galia.

A estas alturas de la guerra, Vercingetorix, el caudillo galo, había perdido totalmente la iniciativa. Se había enfrentado victoriosamente en Gergovia a las tropas de César y creyó, erróneamente, que los romanos se retirarían a su tierra. Craso error. César, lejos de retirarse, se quedó a devolver el golpe, demostrando el tesón que le haría legendario. 



Tras una serie de combates entre las caballerías romanas y galas en las que los republicanos salieron victoriosos, el caudillo galo decidió atrincherarse, junto con unos 80.000 a 100.000 guerreros, en la ciudad de Alesia, situada en una meseta y protegida con una muralla. César lo siguió, y viendo que el asalto frontal era imposible, se vio obligado a realizar un asedio. Para ello levantó una primera línea de fortificaciones, circundando la ciudad, para evitar que los sitiados pudieran salir. Pero además, previendo que tropas galas llegaran para auxiliar a su presa, y para evitar lo ocurrido en Gergovia, levantó una segunda línea de fortificaciones, más al exterior, a modo de defensa de posibles ataques. Dentro de esta doble línea, César disponía de unos 70.000 soldados.

Las tropas galas que vendrían en ayuda de su caudillo se estiman en cerca de 240.000 guerreros más 8.000 jinetes. 


EL asedio duró 60 días. Durante los cuales, las tropas galas del exterior trataron por dos veces romper el cerco, pero sin conseguirlo. En otra ocasión, Vercingetorix y sus aliados externos lanzaron un ataque conjunto, aprovechando el descubrimiento de un punto débil en el dispositivo romano que estuvo a punto de coronarse con el éxito. Para parar la presión, el propio César encabezó el contraataque en una maniobra que sorprendió tanto a galos como a romanos. Estos últimos, que estaban a punto de ceder, alentados por la visión de su líder al frente de las tropas reanudaron el esfuerzo, y lo hicieron con tal fortuna que lograron la victoria.







Fuentes: 

Figuras, pintadas por mi.